Muchas personas creen que no son «lo suficientemente ricas» como para tener una planificación patrimonial, pero esta no se reduce únicamente a la cantidad de dinero que se posee. Entonces, ¿en qué consiste la planificación patrimonial o de sucesión?
En términos generales, se trata de facilitar las cosas a sus herederos. Por lo general, implica actividades tales como:
- Redactar un testamento
- Establecer un poder notarial para sus finanzas y su atención médica
- Designar beneficiarios para sus cuentas de inversión y pólizas de seguro
- Nombrar albaceas, fideicomisarios y tutores para sus hijos dependientes
El verdadero objetivo de una planificación patrimonial es ayudarle a distribuir sus activos exactamente de la manera que usted quiera, de modo que pueda reducir los posibles impuestos y gastos de sucesión. También se trata de planificar ante su posible incapacidad, para que pueda reducir la carga que recae sobre sus beneficiarios
A continuación, le ofrecemos cuatro consejos para la planificación patrimonial que le ayudarán a dar los primeros pasos.
4 consejos sencillos para la planificación patrimonial
- Piense más allá de su testamento
- Elija a sus representantes personales con prudencia
- Revise su plan con regularidad
- Comprenda los riesgos
1. No dé por sentado que un testamento es todo lo que necesita para dar a conocer sus deseos.
Aunque el testamento es una parte fundamental de la planificación patrimonial, en muchos casos no es el elemento más importante. Es posible que también cuente con poderes notariales duraderos que le ayuden a gestionar sus finanzas y/o su atención médica en caso de que usted no pueda hacerlo, directivas médicas para aclarar sus deseos, pólizas de seguro de vida y fideicomisos.
Además, muchas cuentas de ahorro para la jubilación, como los planes 401(k) y las cuentas de jubilación individuales (IRA), tienen asignados beneficiarios, y estos prevalecen sobre lo que figura en su testamento. Por eso, parte de un plan patrimonial consiste en confirmar que sus designaciones de beneficiarios estén actualizadas y en consonancia con lo que figura en su testamento, para evitar cualquier confusión.
2. Elija a sus representantes personales, y hágalo con prudencia.
Si fallece sin haber nombrado a un representante personal (también denominado albacea en algunos estados), normalmente se designará a una persona nombrada por el tribunal para que se encargue de distribuir sus activos. Esto podría ser algo positivo o negativo, pero ¿por qué dejarlo al azar? Contar con un plan patrimonial le permite elegir a la persona que administrará su patrimonio de acuerdo con sus deseos.
Del mismo modo, si tiene hijos a su cargo, también le conviene designar a un tutor en quien confíe. Si no lo hace, un tribunal de familia podría decidir quién obtiene la custodia, dependiendo de su situación personal.
Una vez que haya elegido a su representante personal y/o tutor, comente su decisión con ellos para asegurarse de que están preparados para asumir la tarea. No todo el mundo se sentirá cómodo asumiendo este papel tras su fallecimiento, por lo que es importante comunicarlo con antelación.
3. Comprenda las consecuencias de NO contar con un plan patrimonial.
Si fallece sin testamento ni un plan sucesorio, su patrimonio se someterá al proceso de sucesión estatal. Esto puede llevar mucho tiempo y resultar muy costoso: los impuestos y tasas implicados pueden absorber una gran parte de los activos que tenía previsto dejar a sus herederos. De hecho, es posible que tengan que vender partes adicionales de su patrimonio solo para pagar esos impuestos y tarifas.
Aparte del costoso proceso sucesorio, fallecer sin testamento ni plan patrimonial también significa que sus activos podrían quedar en manos de alguien que usted no haya elegido, lo que generaría confusión y posibles tensiones entre sus beneficiarios en un momento ya de por sí difícil.
Dado que un plan patrimonial abarca más que su testamento, no contar con uno también puede poner en riesgo a sus hijos dependientes. Del mismo modo, sin un poder notarial o unas directivas médicas por escrito, su familia u otros cuidadores podrían tener dificultades para atenderle en caso de que usted quedara incapacitado. Al dejar claros todos sus deseos, puede evitar estos problemas.
4. Revise su plan patrimonial con regularidad.
Aunque probablemente no sea necesario revisar la totalidad de su plan cada año, es importante revisarlo cada tres o cinco años para asegurarse de que su plan patrimonial sigue estando actualizado. Esto es especialmente cierto si su situación financiera cambia o si se promulgan nuevas leyes que puedan afectar a los impuestos adeudados por fallecimiento o a las donaciones benéficas. También es una buena práctica actualizar su plan si se produce un acontecimiento importante en su vida, como un nacimiento, un fallecimiento, un matrimonio, un divorcio, etc.
Conclusión
Aunque estos consejos básicos son un buen punto de partida para su plan patrimonial, no son en absoluto exhaustivos. Por eso, la mayoría de los expertos recomiendan trabajar con profesionales fiscales, abogados especializados en planificación patrimonial y asesores financieros.
Además de ayudarle a redactar los documentos legales que necesita, estos especialistas pueden colaborar con usted para detallar sus activos y pasivos, revisar sus cuentas de jubilación y pólizas de seguro, reducir los impuestos sobre el patrimonio y la renta, y abordar cualquier gasto que pueda estar asociado a la transmisión de un patrimonio. Incluso pueden ayudarle a evitar errores comunes proporcionándole una lista de verificación para la planificación patrimonial que le ayude a analizar los pasos necesarios para proteger su legado.
Si desea poner en marcha un plan patrimonial o explorar formas de reforzar su plan actual, hable hoy mismo con un asesor de Wealth Enhancement.
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Artículo original: 4 Simple Estate Planning Tips